La organización incorpora prácticas de reutilización de materiales en sus procesos operativos, entre las que destacan la recirculación de efluentes y la reutilización de subproductos generados en el tratamiento industrial. Las plantas cuentan con estaciones de tratamiento de efluentes industriales y sanitarios, en las que los residuos líquidos se someten a procesos físico-químicos que permiten la eliminación de sólidos y la precipitación de metales. Parte de los materiales resultantes, como lodos y sólidos con contenido metálico, se reintegra al proceso productivo o se dirige a sistemas internos, lo que reduce la necesidad de insumos primarios y promueve una mayor eficiencia en el uso de los recursos.

Además, en las unidades donde no hay descarga de efluentes o donde la estrategia operativa prioriza el circuito cerrado, el agua y los materiales asociados se recirculan continuamente, evitando pérdidas y minimizando la generación de residuos. Los estándares de calidad para la reutilización y el desecho se definen en base a la legislación aplicable y las directrices internas, garantizando que los materiales reutilizados cumplan con criterios técnicos, ambientales y operativos. Este enfoque refuerza el compromiso de la organización con la economía circular, la reducción de desperdicios y el uso sostenible de los recursos naturales.
Ninguna unidad realiza desechos sin requisitos legales definidos. Además, las operaciones consideran los perfiles de los cuerpos de agua receptores y actúan en la mitigación de impactos, con iniciativas como la recuperación de manantiales y la educación ambiental junto a las comunidades.