Nexa adopta procesos estructurados de participación y diligencia debida en materia de derechos humanos, con especial énfasis en la gestión de las relaciones con los pueblos indígenas de Brasil, regulada por el procedimiento interno PG-GGS-GSBR-014-PT. Este procedimiento establece directrices para la identificación de territorios indígenas, la realización de procesos de licenciamiento ambiental y la elaboración de estudios específicos, como el Estudio del Componente Indígena (ECI) y el Plan Básico Ambiental del Componente Indígena (PBACI), además de la implementación y el monitoreo de las medidas asociadas. Todas las etapas se basan en el Convenio n.º 169 de la Organización Internacional del Trabajo, en el principio del Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) y en estándares internacionales, como los de la CFI. En 2024, la empresa realizó un diagnóstico exhaustivo sobre sus procesos relacionados con los derechos humanos y se encuentra en fase de elaboración de su Política de Derechos Humanos.
El enfoque de diligencia debida se complementa con un conjunto de políticas, procedimientos e iniciativas corporativas, que incluyen la Política y el Manual de Gestión de Riesgos, códigos de conducta para empleados y proveedores, un canal de denuncia (Línea Ética), procedimientos de relación con las comunidades y mecanismos para el tratamiento de quejas. Nexa también mantiene compromisos con iniciativas internacionales, como el Pacto Mundial, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Foro de Empresas y Derechos LGBTI+ y Women in Mining. Aunque no tiene operaciones en zonas de conflicto o de alto riesgo, la empresa reconoce los riesgos potenciales asociados y actúa de manera preventiva mediante el fortalecimiento de su gobernanza, la estructuración de su política de derechos humanos y la implementación de prácticas de diligencia debida en su cadena de valor, asegurando una actuación ética, transparente y alineada con las mejores prácticas internacionales.